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La lectura del corrector de textos

Publicado por el 7/10/2013. Categoría: La corrección de textos

Para el corrector de ortotipografía, el contenido del texto, el tema, no es algo que (de entrada) le deba de preocupar. Posiblemente, en sus primeras correcciones, deberá renunciar al disfrute del contenido de la obra casi completamente, porque deberá centrarse en otros aspectos. La lectura de este tipo de corrector se centra en las letras, en las palabras, frases, oraciones y párrafos. Siguiendo dicha jerarquía, lee. Es decir, debe estar atento a cada letra y a cada espacio, estos también se corrigen, a la combinación de dichas letras para formar palabras, si dichas palabras están escritas correctamente y si lo está también el conjunto de palabras que forman la oración. Lo mismo debe hacerse con cada párrafo.
Debe empezarse desde la unidad mínima, las letras,  hasta el máximo, la obra completa. Ciertos errores solo podrán detectarse al ir unidad a unidad, es decir, letra a letra. Otros, por el contrario, como por ejemplo comas y puntos, entre otros, solo podrán detectarse al contemplarse la oración completa o, incluso, párrafos enteros.
Al principio es un trabajo difícil, cuesta mucho esfuerzo, es un hábito con el que todo corrector debe ir acostumbrándose, ya que es la base de su profesión. Por lo general, las primeras correcciones carecen de este tipo de lectura. Es la experiencia la que por sí misma muestra la necesidad de llegar a este punto de concrección y responsabilidad para realizar un trabajo de máxima calidad.
Seguro que los primeros trabajos no se corresponden exactamente con la productividad que se esperaba; se le dedicará mucho tiempo y esfuerzo por el precio que se cobrará a cambio. Solo con el tiempo y con mucha práctica se consigue dominar este nuevo tipo de lectura y, además, agilizar y mejorar el  trabajo. Cada vez requerirá menos esfuerzo para llegar a dicho punto de concentración e incluso se llegará al momento de poder disfrutar del contenido de la obra, el cual no hay que olvidar por completo, ya que servirá como base para realizar ciertos cambios. El contexto de un texto es siempre necesario para poder realizar una corrección con la máxima precisión.

Así que mucha paciencia, muchas ganas y mucha concentración: ingredientes necesarios para que las correcciones, desde la primera, sean buenas y de calidad.

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